Estudio de Caso para Abogados: Caso Alec Baldwin.

En este nuevo artículo para Abogados de un Estudio de Caso, el Abogado Javier Martínez plantea la situación de la reciente noticia del accidente el pasado 21 de Octubre durante la filmación en el Rancho Bonanza Creek, con resultado del fallecimiento de la directora de fotografía Halyna Hutchins y dejando herido a su director Joel Souza.

¿Corresponde condenar al actor bajo el tipo penal de homicidio imprudente?

Caso: Durante el ensayo de una escena que implicaba el uso de un arma, sin certeza aún de si el arma era real o una de utilería que contenía balas letales, el actor disparó y dio muerte a la directora de fotografía Halyna Hutchins. A lo anterior se añade, según informaciones preliminares, que el actor fue comunicado, previo a la realización del ensayo, de que el arma estaba descargada.

Pues bien, el presente artículo tiene por finalidad dar respuesta a la pregunta de si corresponde condenar al actor bajo el tipo penal de homicidio imprudente, en circunstancias en que, de conformidad a lo informado por las autoridades, no concurriría el dolo de matar en el autor. Para responder esta interrogante, resulta necesario aplicar los conceptos de deber de cuidado, principio de confianza y previsibilidad del resultado lesivo, propios de la teoría de la imputación objetiva.

¿Alec Baldwin ostentaba el deber de cuidado que le hubiese permitido prever la consecuencia letal?

Para afirmar la existencia de un deber de cuidado es indispensable determinar si el actor tenía conocimiento de la letalidad del arma, es decir, si sabía que el arma contenía balas letales, en el caso de que sea de utilería, o bien, que estaba cargada, en el caso de que sea una real. En palabras sencillas, si Alec Baldwin tenía conocimiento de la letalidad del arma y, a pesar de ello, no prestó los cuidados debidos, procedería, entonces, la imputación de la responsabilidad penal, pues la existencia de dicho conocimiento hace surgir un deber de cuidado sobre el autor, en circunstancias en que tendría conciencia sobre la letalidad del arma junto con detentar el dominio del curso causal. Sin embargo, según las informaciones señaladas a la fecha, el actor no habría tenido conocimiento de que el arma era letal, por lo tanto, en tal caso, no procedería la imputación de la responsabilidad penal. A lo anterior se puede añadir, por un lado, el nulo conocimiento que tiene el actor respecto de armamentos y, por otro, la existencia, en el equipo de producción, de una encargada de las armas para el rodaje de la película y del asistente de dirección, quienes tenían, en sus respectivas áreas, la función de velar por la seguridad del rodaje. Así pues, sólo en ellos recaería, en el papel, el mencionado deber de cuidado.

JIM WEBER/THE NEW MEXICANAsimismo y como bien señala Puppe: “para la determinación de este deber de cuidado debe partirse, ante todo, del principio de confianza” 1 , es decir, “toda persona puede, en principio, confiar en un comportamiento conforme a la norma, en la medida que la ley le impone también a los demás un comportamiento responsable, cualquiera estará, en principio, autorizado a suponer-mientras no existan indicadores de lo contrario-que otros no utilizarán una fuente de peligro creada por aquél para la comisión de hechos delictivos” 2 . Es decir, en el presente caso procede aplicar el principio de confianza, toda vez que, dada la sabiduría que detentan, en sus respectivos oficios, el asistente de dirección y la encargada de las armas, Alec Baldwin puede razonablemente suponer que ellos cumplirán su función de prever los peligros durante la producción. En consecuencia, no puede ser imputable al actor la negligencia o imprudencia en la producción del resultado lesivo, habida cuenta de que dicho resultado se debe a la falta de cuidado y diligencia de personas cuya pericia en el cargo permitía presumir el cumplimiento del deber de prevención.

Por consiguiente, resulta de difícil procedencia afirmar que al actor le era previsible el resultado lesivo, pues, por un lado, fue informado por expertos en producciones fílmicas, previa aprobación de la “armera” de la producción, que el arma estaba descargada y, por otro, tiene nulo conocimiento en armas letales, siendo, con ello, altamente improbable que el actor pudiese percatarse de la letalidad que produciría el uso del arma. 

“No es suficiente la posibilidad objetiva de evitar, sino que además ha de concurrir la obligación de evitar”. 3

Javier Martinez Abogado
Javier Martínez Morales:
Abogado de la Universidad de Valparaíso.

Mg. Ciencias Jurídicas, Universidad Pompeu Fabra

  1. PUPPE, INGEBORG, La imputación del resultado en Derecho Penal, (Perú: Ara Editores, 2003), 217.
  2. Ibíd, 215.
  3. CORCOY, MIRENTXU, El delito imprudente, (Barcelona, 1989), 365.

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