Los gastos comunes en la copropiedad inmobiliaria.

¿Qué son los gastos comunes?

En todo condominio de bienes raíces es necesario pagar los gastos derivados de la mantención de los espacios comunes. Tales espacios comunes pueden ser por ejemplo: una piscina, un estacionamiento de automóviles, un una bodega común, entre otros. Como se trata de bienes comunes, no pertenecen a un propietario individual, sino a la comunidad de copropietarios, y es esta última la que debe hacerse cargo de solventar los gastos asociados a dichos espacios. De ello deriva la necesidad de cada propietario de unidades de contribuir al pago de los gastos comunes en forma proporcional.

La proporción específica con que cada propietario de una unidad debe contribuir al pago de los gastos comunes está señalada en el Reglamento de Copropiedad del inmueble, que debe estar inscrito en el Conservador de Bienes Raíces respectivo, por lo que allí cualquier persona puede obtener una copia de dicho documento, como también puede pedir una copia del Reglamento en el Comité de Administración.

¿De quién es responsabilidad este pago?

Los gastos comunes son una obligación ambulatoria, esto significa que el responsable del pago de los mismos es el propietario de la unidad, aun cuando él no haya generado los gastos comunes que se cobran. Así, si usted adquiere un inmueble debe verificar previamente que los gastos comunes hayan sido pagados por la parte vendedora, pues de lo contrario usted tendrá que responder por dicha deuda. Es decir, el pago de la obligación persigue a quien tenga la calidad de propietario del inmueble.

La regulación de los gastos comunes se encuentra establecida en la Ley N° 19.537, la cual distingue entre gastos comunes ordinarios y extraordinarios; son ordinarios aquellos gastos comunes por el uso habitual de los bienes comunes, mientras que los extraordinarios corresponden a gastos no habituales, y usualmente a inversiones que se realizan para mejor el condominio. Así, por ejemplo, el pago de remuneraciones de un conserje es un gasto común ordinario, mientras que la construcción de una nueva piscina del condominio es un gasto extraordinario. La importancia de esto último es que los gastos ordinarios son de cargo de los arrendatarios, mientras que los extraordinarios deben ser pagados por el propietario.

¿Problemas en el pago de los gastos comunes?

En muchos casos los arrendadores tienen problemas con el pago de los gastos comunes ordinarios, ya que dejan a cargo de los arrendatarios el pago de los mismos. Nuestro consejo es que en los contratos de arrendamiento que celebren, se establezca expresamente una cláusula que indique que el valor de los gastos comunes deberá ser pagado por el arrendatario al arrendador directamente, siendo de cargo del arrendador el posterior pago del gasto común a la administración del condominio.

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