¿Qué son y para qué sirven las particiones de bienes?

Al fallecer una persona, es necesario distribuir sus bienes entre sus herederos. El procedimiento por el cual los herederos distribuyen los bienes del fallecido se denomina partición de bienes. Dicha distribución puede ser de común acuerdo entre los herederos, o bien, si no hay acuerdo, es necesario realizar un juicio para resolver la controversia.


La partición de común acuerdo

En el caso de la partición de bienes de común acuerdo, los herederos suscriben una escritura pública, donde consignan la distribución de bienes. En el caso de existir bienes raíces, la escritura pública de partición de inscribirse en el Conservador de Bienes Raíces que corresponda al lugar donde se encuentren ubicados los inmuebles. Es importante hacer presente que para inscribir esta escritura, el Conservador respectivo exigirá que esté pagado el impuesto a las asignaciones hereditarias, y también el impuesto territorial, es decir, las contribuciones que gravan tales bienes.


¿Y la partición judicial?

En el caso de la partición judicial, estamos hablando de un juicio que se tramita ante un juez, denominado “partidor” o “juez árbitro”. Éste es un abogado designado por el tribunal civil para asumir esta función. En consecuencia, no se trata de un funcionario del Poder Judicial, sino de un abogado que asume temporalmente funciones judiciales. El juicio de partición se realiza a través de comparendos, donde las partes deben estar representadas por abogados. Al término del juicio, el juez partidor debe dictar una sentencia, que legalmente se denomina “laudo y ordenata”. En dicha sentencia el partidor asigna a cada heredero los bienes que sean necesarios para completar su cuota en la herencia. El juez partidor aplicará para ellos las normas del testamento del causante, o si no hay testamento, las normas generales que establece el Código Civil. El árbitro también distribuye el pasivo del causante, dado que debemos recordar que una persona al fallecer no sólo deja bienes, sino también deudas, las que en la mayoría de los casos se transmiten a sus herederos.


En el caso de que los bienes del fallecido no sean fáciles de dividir (por ejemplo, un vehículo motorizado o una casa), el juez partidor gestionará que tales bienes sean vendidos en pública subasta, y el producto de dicha venta lo repartirá entre los herederos.


¿Qué es lo más recomendable?

En nuestra opinión, la partición judicial debiera ser la última opción a considerar por los herederos, dado que los bienes raíces se desvalorizan, y se liquidan a un valor muy inferior al valor de mercado; además, es necesario pagar los honorarios del juez partidor, por lo que económicamente no es una opción conveniente. Como dice el clásico refrán jurídico, en la mayoría de los casos es mejor un mal acuerdo que un buen juicio.

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